jueves, 3 de noviembre de 2016

EMPIEZA UNA NUEVA LEGISLATURA, CON UN NUMERO DE PARADOS CRECIENTE


La legislatura como empezó, con los mismos problemas sociales y laborales, con mucho paro para millones de españoles, que ven cómo su presente no es nada satisfactorio y sí muy pobre, triste y lamentable, es decir, justo como ha sido el anterior mandato de Rajoy y su Gobierno.
Hemos visto cómo el Presidente ante los graves problemas de nuestro país ha optado o bien por el inmovilismo o por tomar medidas según lo dictado por los mercados financieros y las autoridades políticas del exterior, donde las políticas de austeridad han dado paso a recortes, paro, sufrimiento, hambre, miseria y exilio económico de millones de personas.
El presente ha sido del color más negro que pueda recordarse en la historia reciente de nuestro país. Hemos visto a un gobierno que lejos de ser solución a los problemas del país, ha sido un problema añadido más a los que ya tenemos y así, es muy complicado poder salir de una crisis. Este Gobierno ha tomado la crisis como excusa y principal aval para llevar a cabo sus políticas conservadoras de la que siempre ha hecho gala la Derecha de nuestro país. Para mí el problema no es la crisis, es la Derecha y sus políticas.
La legislatura pasada va a ser recordada, para desgracia de los españoles, por ser la de un Gobierno cuyo Presidente no ha sabido ni ha querido explicar nada a la nación y sí esconderse, ponerse de perfil, dejar que los asuntos se arreglen solos como el de Cataluña o esquivar al Pueblo Español y a los periodistas dando ruedas de prensa con el escudo que ha sido en sí, el famoso plasma (habrá que preguntarle al Señor Rajoy en esta campaña si éste va en las listas electorales como premio a su dudosa fidelidad y “grata” compañía).
En este país se han aprobado leyes sin consenso como la de Educación (nunca olvidaremos la L.O.M.C.E. más conocida como “Ley Wert”), la llamada Ley de Seguridad Ciudadana más conocida como “Ley Mordaza” que no es sino el mayor hachazo de la Democracia a la libertad de los ciudadanos, la Reforma Laboral que ha significado que haya más paro (el despido es aún más fácil con esta ley), mayor precariedad e inestabilidad laboral.
En este país necesitamos abrir un tiempo donde trabajadores y empresarios recuperen el diálogo y la negociación. A su vez, hemos de conseguir que el diálogo sea la herramienta habitual de todas las fuerzas políticas, de manera que podamos tender los puentes necesarios para alcanzar los acuerdos que ansiamos el conjunto de la ciudadanía española. Y eso, se verá con actores políticos nuevos, capaces y sobre todo, adaptados a las exigencias del siglo XXI teniendo en cuenta a su vez, a todas las plataformas ciudadanas que en la calle han constituido el verdadero clamor y sentir de lo que realmente necesitamos en España.