jueves, 3 de noviembre de 2016

UNA HISTORIA REAL:

PARADOS DE MÁS DE 55 AÑOS EN LA MISERIA GRACIAS AL PP


Esta historia es real, matrimonio, los dos en paro, el 58 años, ella 55 años, el cobra 1.087,20€ de su prestación de desempleo. Ella NO COBRA EL SUBSIDIO de 426€ para mayores de 55 años en desempleo y que hayan agotado la prestación contributiva, ya que el solicitante no puede tener rentas de cualquier naturaleza superiores al 75 % del salario mínimo interprofesional, es decir, no superar 483,98 euros/mes (año 2015). Entre los dos superan esa cantidad ya que su marido cobra por desempleo 1.087,20€. El subsidio para mayores de 55 años se concede hasta cumplir la edad para cobrar una pensión contributiva de jubilación. Ella no cobrará el SUBSIDIO de 426€ porque no reúne las condiciones y por lo tanto no cotizará a la Seguridad Social. El gobierno del PP ha condenando a esta mujer a una pensión de miseria después de cotizar más de 40 años.
Estas dos personas fueron víctimas de uno de los primeros despidos de la Reforma Laboral de Rajoy; trabajador cualificado y suficientemente preparado en el área de las nuevas tecnologías, pero demasiado caro y demasiado mayor para lo que se acostumbra en el nuevo empresariado español, despiden en una categoría y contratan en otra a otro más joven que cobra un 40% menos que el anterior para hacer el mismo trabajo que el despedido.
Posiblemente ni él ni ella vuelvan a encontrar trabajo, son demasiados mayores, se plantean que cuando él deje de cobrar el paro podrá cobrar el subsidio de mayores de 55, si la suerte quiere que los que mandan en Bruselas no obliguen al gobierno a suspenderlo. Entre los dos cobraran 852€ para pasar el mes dos personas y posiblemente tendrán que renunciar al coche de baja gama, al internet, al móvil, a las vacaciones y vendrá el prepago farmacéutico, el posible prepago en la asistencia sanitaria, las subida del consumo eléctrico, el coste de la vida, todo va a ser muy difícil. Ellos no han perdido las ganas de trabajar pero lo tienen muy difícil. Y es que este grupo de parados son ciudadanos discriminados y en riesgo de exclusión social por la edad, pero de ellos no se habla.
Según la última EPA los ciudadanos parados mayores de 55 años aumenta y este porcentaje seguro que irá aumentado con lo barato y fácil que se ha puesto el despido con la Reforma Laboral de Rajoy. El camino que lleva esto puede ser dramático, porque si los trabajadores con 15 años menos ya tienen dificultades para encontrar trabajo por la edad, ¿qué pasa con los mayores de 55, a los que todavía les quedan más de 10 años para jubilarse?, suelen ser trabajadores que cobran más que la media, en su categoría profesional, obreros de fábricas, administrativos de empresas, técnicos especializados, directivos de nivel medio e incluso algún director financiero conozco en esta situación. Y tampoco los ahorros dan para aguantar la situación hasta la jubilación, sobre todo con la devaluación que ha tenido el poder adquisitivo de los salarios en los últimos 30 años, o si han cambiado de piso en plena burbuja. Este colectivo de parados mayores de 55 años está abocado a la pobreza y mucho más cuando la pareja no cobre ni subsidio porque no haya trabajado o porque tenga una pequeña renta, que le será descontada de su subsidio.
Generalmente estos parados todavía tienen hijos que dependen de ellos, estudiando en la universidad o sin haber encontrado su primer trabajo, e incluso hijos en paro, anteriormente independizados que han tenido que volver a casa y en muchos casos hijos con pareja a los que hay que ayudar porque tampoco tienen trabajo y los nietos tienen muchos gastos. Cada caso es una historia distinta, un drama personal que se vive de paredes dentro, y que, con la discreción de las llamadas clases medias, no salen casi nunca afuera, porque todavía no se pueden creer lo que les pasa, muchos no entiende nada y ni saben que si nos rescata la famosa Troika perderán hasta esa ayuda de 426€ y posiblemente adiós pensión.
Hace apenas cuatro años esperaban tener una pensión decente porque muchos ya han cotizado más de 35 años, algunos con las bases máximas de sus categorías y que por el motivo de una crisis, que ellos no han provocado, y sin tener más culpa que la colectiva de haber permitido a una casta de conciudadanos mantenerse en el poder durante años y años, se verán avocados a cobrar pensiones de miseria o hasta incluso perderlas. Muchos de mi generación empezaron a trabajar a los 16 años, otros tuvimos la suerte de estudiar un oficio o ir a la Universidad, algunos llevan cotizando cerca de 40 años, han contribuido a pagar la sanidad, las pensiones, han pagado más impuestos de la Renta que muchos de sus patrones y ahora no son más que un número en la estadística trimestral de la EPA, aunque en realidad siempre han sido un número en las cifras macro que maneja el Estado.
Y muchos votaron al PP porque les prometía que lo primero que iban a hacer si ganaban las elecciones era dedicar todos sus esfuerzos a reducir el paro, “el paro, el paro y el paro” decía algún candidato en campaña, y ven asombrados como no solo no han tomado medidas para ello, sino que han aprobado una Reforma Laboral que lo favorece, unas medidas económicas que retraen la inversión y recortado aquello de lo que más orgullosos estaban, la Sanidad y la Escuela Pública, aunque muchos llevaran a sus hijos a escuelas privadas o concertadas, ya se sabe el cargo de conciencia de la llamada “clase media”.
Cada vez que veo a algún amigo que está en esta situación y hablamos, la angustia no me abandona en días, aunque todavía tengo trabajo puedo ser el próximo y por eso intento convencerlos que solo nosotros podemos luchar para que esto no siga así, que no podemos permitir que los “estúpidos” y los “malvados” nos ganen la partida. Aún tengo esperanzas que mis palabras den fruto, aunque cada vez menos.
Admiro el movimiento de los Yayoflautas, esos ciudadanos luchadores, ya jubilados, muchos de ellos curtidos en mil batallas políticas y sindicales que han salido en apoyo del movimiento 15M y los envidio, no me gustaría que a nuestra generación nos llamaran los “Giliflautas”, aquellos que, cuando salieron a luchar por lo suyo, ya todo había acabado.